VISITANDO A LAS VECINAS: CAPÍTULO X: 1 entre 3…

VISITANDO A LAS VECINAS: CAPÍTULO X: 1 entre 3…

Tenemos una vecina que nos gusta especialmente, tanto que voy a copiar la entradilla (o casi) del visitando a las vecinas VIII. Cantabria la llaman, de apellido le dicen Infinita. Debe ser porque tiene tantos rincones maravillosos como cifras tiene un número infinito periódico, como el resultado de dividir 1 entre 3. (Venga coge la calculadora, ya verás que número tan genial).

Un lugar: PICO TRES MARES, para tres personas: NOSOTROS. Hoy último capítulo de esta serie. ¿Recordáis? Se avecinan cambios.

En nuestra visita anterior a Cantabria este verano os contamos dónde nace el Rio Ebro, pero de verdad, en el Pico Tres Mares a 1.880 metros de altitud. Y ¿qué hicimos? Pues volver y subir. Y no, no somos escaladores. Y es que subir al Pico Tres Mares es apto para todos los públicos. Y ya, ya no sé qué más decirte. No sé cómo describírtelo, las vistas inmensas, los valles conectados, los Picos de Europa al fondo, subir con niebla inmensa y no poder pasar del parking y subir con sol radiante y quedarte sin pulgadas en el móvil para hacer fotos. Notar el aire puro, ver la estación de esquí, los caminos que suben y bajan. No sé qué podría decirte la verdad.

Paisajes para darte cuenta que eres pequeña o pequeño, somos una ínfima parte, sí, hazte a la idea.

Para darte cuenta lo que hay que dejar arriba de la cima y bajar más ligero, como cuando hablé de la desescalada. (En otro espacio, otro registro)

Y lo mejor de subir una montaña, (como sea, no todos somos Edurne Pasabán) es encontrar un buen campamento base, y lo encontramos. El Montero, en Soto.

No soy de recomendaciones hosteleras con la excepción clara de que ese lugar sea sumamente especial.

Y este lo fue. En nuestra anterior visita a Cantabria pasamos por delante con el coche de camino a Pechón, y el capitán y yo, no se sabe por qué, nos fijamos en él. Así sin más. Si me pusiera romántica querría pensar que El Montero nos saludó o nos silbó para que le prestáramos atención.

Cuando empezamos a mirar nuestras vacaciones de septiembre como un fogonazo pensamos en dormir allí y subir al Pico Tres Mares. Y fue perfecto.

No solo por las habitaciones acogedoras, confortables, las vistas, la luz que debe ser un sí o sí en un establecimiento hotelero. Tampoco por los desayunos infinitos y la comida casera de las cenas que también debería ser un sí o sí de un restaurante. Ni siquiera por que las instalaciones, piscina, cafetería, terraza, jardín son sencillamente geniales. No, lo que lo cambia todo es la personalidad del lugar. Sí, El Montero tiene vidas dedicadas a él, a cuidarlo, mimarlo, permanecer atentos a los detalles, a las sonrisas, a encender una vela a tiempo y colocar unos juegos en el lugar adecuado. El Montero goza cuando ve a niños jugando entre ellos sin conocerse y respira aliviado cuando el olor a los valles mojados entra y lo inunda todo.

Y a mí que me encanta vestirlo todo de magia o de historia lo que me terminó de enamorar fue leer su historia. Y es que ¿sabéis? el origen de este lugar está ligado a la fábrica Solvay, y eso sí que fue un flechazo. Es una de mis fábricas favoritas (sí, me gustan las fábricas) porque me recuerda siempre a Charlie y la Fábrica de Chocolate, justo el libro que está leyendo mi pirata este verano.

¿Fue una casualidad fijarnos en este lugar? ¿Sois capaces de convertir un viaje en una historia? Os invito a ello, lo hace mucho más divertidos.

Nosotros, por si acaso nos falta algún capítulo, y sino ya nos lo inventamos, en breve volvemos y os garantizo que no somos de repetir en ningún sitio.

FELIZ VIAJE, FELIZ HISTORIA.

¡¡HEMOS VUELTO!!

Hemos vuelto y he flipado. Lo conté en instagram , pero como me dijo una vez  Amalia López Acera  lo que dejas en las redes igual se vuela, lo que pones en tu blog contribuye a ser tu marca personal, no me queda más remedio que re-editar el post un poco.

Ya os conté más arriba que el Montero está ligado a la fábrica Solvay. Cosa que yo no sabía cuándo me fijé en este lugar. Pero no os conté cuál es su vinculación, la empresa torrelaveguense Solvay en el año 1929 construyó una casa de reposo para que se recuperasen sus trabajadores en Soto. ¿Adivináis que casa de reposo era? Efectivamente, lo que hoy es El Montero.

Esta empresa además de ser una avanzada en su tiempo introduciendo la jornada laboral de 8 horas para sus empleados, las prestaciones por enfermedad, vacaciones pagadas con una paga doble para todos, seguro de enfermedad o la preocupación por los temas sociales, incluida la infancia, tiene para mi algo aún más curioso. El fundador de la compañía, Ernest Solvay, fue el mecenas que organizó las hiper-famosas Conferencias de Solvay que fueron, podríamos decir, el nacimiento de la física cuántica. Y cómo ya sabéis yo soy físico.

Por eso Solvay, además de que es como la fábrica de chocolate de Charlie es mi fábrica favorita. Y por eso este lugar que es un 10 en hostelería me tiene enamorada. Porque me permite inventarme una historia en cada uno de sus pasillos.

Pues aquí no acaba mi suerte al descubrir este sitio, sino que el libro que me traje en la segunda visita habla justamente de las Conferencias de Solvay. Al leerlo sentada en la galería maravillosa de la habitación no pude evitar fliparme pensando en algún tipo de conexión temporal.

Pensé que era una chorrada, solo que al bajar al espectacular bar-comedor para jugar una partida de billar me crucé una gata negra, la vi y al segundo no estaba. No pregunté el nombre porque si me llegan a decir que la gata se llama Schrödinger directamente hubiera pensado que la Física estaba tratando de contarme algo.

¿Casualidad o causalidad?

Esto es VIAJAR. Esto solo pasa cuando sales de la puerta de casa.

Os lanzo de nuevo la pregunta ¿sois capaces de convertir un viaje en una historia?

FELIZ VIAJE, FELIZ HISTORIA. 

Ficha de viaje: PICO TRES MARES

Para llegar al Pico Tres Mares, simplemente ponlo en google maps.

El Montero

Almorzar en el Pico Tres Mares y recorrer con la vista una y otra vez los 360 º a tu alrededor.

Alojarte en El Montero.

Aprender sobre el nacimiento de los ríos, el ciclo del agua, los cauces fluviales, las corrientes de agua.

Conocer la orografía de valles y cadenas montañosas.

Disfrutar de paisajes abiertos e investigar sobre los climas de montaña.

Investigar nuevas maneras de probar productos locales manteniendo las recomendaciones de seguridad por la COVID-19.

Respirar aire puro de manera consciente.

Y por supuesto, comer un buen bocadillo que quizá tengas que compartir con alguna hormiga.  

“No quiero para nada una persona mayor. Una persona mayor no me haría caso; no querría aprender. De modo que necesito un niño.”
3CONLASMALETASACUESTAS-wonka
WillyWonka
Charlie y la Fábrica de Chocolate