VISITANDO A LAS VECINAS: CAPÍTULO VIII: 3,14159265358979323846… ESPACIOS QUE DESCUBRIR

VISITANDO A LAS VECINAS: CAPÍTULO VIII: 3,14159265358979323846… ESPACIOS QUE DESCUBRIR

Tenemos una vecina que nos gusta especialmente, Cantabria la llaman, de apellido le dicen Infinita. Debe ser porque tiene tantos rincones maravillosos como números decimales tiene PI. (Esta vez el título queda claro desde el principio.)

Lo malo es que a este paso de tanto disfrutar de las vecinas ya no sabemos cuál nos gusta más. Y es que desde nuestra vecina más cercana nuestra provincia hasta la más lejana que hemos ido en este confinamiento, Segovia, en todas encontramos algo que nos enamora. Aunque creo que lo que nos enamora es viajar y por eso a los que amamos salir por la puerta de casa y hacer del mundo nuestra casa nos apena la incertidumbre de este año, los planes que no pueden planificarse y los que deshacemos.

Igual por eso yo no sé hacer lo que hacen tan maravillosamente bien bloguers a las y los que admiro, eso de elegir los 10 más imprescindibles o la ruta perfecta en coche por… yo creo que siempre te diría que te quedes un día más de lo que tenías pensado en cada lugar y eso, hasta que nos toque la bonoloto es bastante complicado, je je je je.

Así que, en esta visita a la vecina Cantabria solo puedo contarte que tres lugares hemos descubierto nosotros que cumplen con nuestras premisas viajeras en tiempos de pandemia.

En la primera entrada de esta serie te lo contamos, pero quiero recordarlo, porque a veces me asusto de lo que veo cuando salimos de casa. Las personas que publicamos contenido en la red, al margen del entretenimiento que supone y la interrelación social que se produce tenemos la obligación de ofrecer contenido responsable y contrastado. Estamos viviendo una pandemia, y hay una serie de organismos científicos que están generando recomendaciones para protegernos y proteger el entorno que nos rodea y que podamos empezar un nuevo espacio histórico mejor de cómo lo pausamos. Desde mi humilde opinión tenemos la responsabilidad de ser críticos con la información, contrastarla, estudiarla y ser conscientes y coherentes con las decisiones que tomemos.

Por eso, nosotros este año para viajar queremos:
1. Espacios donde la distancia social pueda ser respetada con tranquilidad y calma sin “vecinas y vecinos” que mandarías a otra galaxia. (Recomendación de la OMS https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public)
2. Espacios donde podamos sentarnos con nuestra manta y nuestros bocadillos y comer al aire libre y después recoger y dejar esa zona con al menos un plástico menos de los que había al llegar. (Recomendaciones para “vagos”, te recomiendo investigarlas, en referencia a los objetivos de desarrollo sostenible https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/takeaction/)
3. Espacios donde poder respirar y descontaminarnos física y psicológicamente (https://www.who.int/es/air-pollution/news-and-events/how-air-pollution-is-destroying-our-health)
4. Espacios en los que poder aprender porque no sabemos cómo será la vuelta al cole y queremos preservar el aprendizaje como una fuente maravillosa de felicidad. (https://escuelaconcerebro.wordpress.com/ )


Y con estas premisas y muchas vueltas a internet, (os aseguro que jamás en mi vida le había dado tantas vueltas), hoy te contamos una ruta por Cantabria para recorrer en un día o dos o tres…

Nuestra ruta empieza en el nacimiento del río Ebro, el río más largo de España. Como siempre, o casi siempre, te recomiendo madrugar, madrugar para pasear solos por este paraje natural. Entre fresnos y chopos encontrarás la Fuentona de Fontibre, lugar donde aflora el río Ebro, y digo aflora porque ya hay evidencia de que nace un poco más arriba, o diríamos que renace. Sus aguas provienen de las fuentes del río Híjar en el circo de Pico Tres Mares a 1.880 metros de altitud. Y lo que más les gustará a tus peques (y a ti si no lo sabes) es saber que se descubrió utilizando la fluoresceína, un colorante orgánico que les sirvió a los científicos para ver por donde se filtraban las aguas. Naturaleza y ciencia siempre de la mano.

Pechón, fue nuestra segunda parada. No sin antes hacer un par de paradas en el Castillo de Argüeso y en el Parque Natural Saja Besaya.
Pechón, con el magnífico entorno de la ría Tina Menor y sus dos playas, Amio y Aramal, es un rincón lo más alejado posible del turismo de masas, por una pequeña razón, no se cabe. Sí, no se cabe, el mar se encarga de mantener a raya la capacidad de las playas. Cuando la marea está baja puedes caminar en la playa de Amio hasta las Lastras de Pechón, un grupo de rocas “en medio” del mar, pero cuando sube, ya puedes acercarte al límite escarpado que te permite subir de la playa sino quieres terminar mar adentro. Un efecto maravilloso que no puedes perderte. Algo parecido ocurre en Amaral, con el aliciente añadido de tener que recorrer un sendero verde y pronunciado de unos 200 metros que hace que sombrillas, neveras y demás “útiles playeros” no sean los más adecuados.
Y un regalo más, caminar hasta el Castillo de Berón, aunque no es visitable. No te cuento más, pero te dejo alguna foto.

Después de un baño (con cuidado por las corrientes) y un buen bocadillo os proponemos llegar hasta la punta de San Emeterio saltando a la vecina Asturias. Varios senderos te permiten recorrer esta zona de encinas, llegar a la Ermita de San Emeterio y sobretodo, el que para nosotros fue el regalo de la tarde, llegar hasta la abandonada Iglesia de Santa María de Tina. Te podría dar detalles, pero te propongo que lo explores por ti mismo desde casa, google maps mediante. Y decidas.

Este año nos quedamos cerca, ¿y tú?

FELIZ VIAJE.

Ficha de viaje: DE FONTIBRE A SAN EMETERIO PASANDO POR PECHÓN

Me he obligado a elegir un lugar de todos, ha sido imposible. Las tres ubicaciones son imprescindibles: nacimiento del Ebro, playas de Amio y Aramal y punta de San Emeterio.

En todos podrás RESPIRAR. 

Aprender sobre el nacimiento de los ríos, el ciclo del agua, los cauces fluviales, las corrientes de agua.

Descubrir la experimentación como modelos para la evidencia científica como el uso de colorantes para ver como fluyen las corrientes.

Conocer el movimiento de las mareas y su impacto en el medio natural, en flora y fauna.

Disfrutar de paisajes abiertos.

Dibujar en la arena.

Investigar nuevas maneras de probar productos locales manteniendo las recomendaciones de seguridad por la COVID-19.

Respirar aire puro de manera consciente.

Y por supuesto, comer un buen bocadillo que quizá tengas que compartir con alguna hormiga.  

"- ¿Se siente orgullosa? - Bueno, no tanto por ser pionera, sino por haber hecho la vida que escogí. No me equivoqué."
3conlasmaletasacuestas-BERNAU
Mª Ángeles Rodríguez Bernabeu
Primera mujer piloto de la marina mercante.