UNA DE “PRINCESOS”: 13 de diciembre de 1474

UNA DE “PRINCESOS”: 13 de diciembre de 1474

De pequeña decía que quería jugar a princesas y princesos. Esa palabra ha pasado a formar parte de ese lenguaje particular que tiene cada familia. Debe ser que ya de pequeña me venía lo de la igualdad y todo eso… (tranquilidad que hoy no me meto en ese jardín tan bello). 

Bueno, pues si hay un sitio donde jugar a princesas y princesos y no una vez, sino tres veces, y en solo 25 kilómetros, es Segovia.

Un triángulo de reinas, reyes, castillos y jardines: El Alcázar de Segovia, el Palacio Real de Riofrío y el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso. Una visita que te llevará por lo menos dos días. No te recomiendo para nada tratar de condensarlo en uno solo porque te vas a quedar con cara de “me ha faltado tiempo”.

¿Y cómo hacer la visita? Pues te propongo empezar el 13 de diciembre de 1474 y terminar el…el día que vayas. ¿Qué si ya se me ha ido la pinza? Obvio, sino no sería mi blog.

El 13 de diciembre de 1474 Isabel la Católica sale del Alcázar para ser coronada Reina de Castilla en la Plaza Mayor de Segovia. Un hecho histórico que queda plasmado para siempre no solo en la historia sino en uno de los cuadros que hay en su interior pintado por Muñoz de Pablos que rememora este hecho.

¿Te imaginas algo más de “princesos” que este momento de la coronación? Pues no te lo imagines con la arquitectura de palacio de “Disney” actual. Las torres características que nos recuerdan a la Bella Durmiente y demás amigas princesas son posteriores a este momento. Es en 1523 cuando Gaspar de la Vega recibe el encargo de Felipe II de realizar los tejados de pizarra y los chapiteles cónicos de las torres. Desde entonces la fisonomía ya no cambia mucho, aunque el incendio de 1862 dañó techumbres y estructura y sufrió una profunda rehabilitación pero sin alterar el aspecto de castillo encantado que se nos queda grabado en la retina.

Terminada la visita, no pueder evitar un pequeño salto en el tiempo, no puedes irte de Segovia sin visitar el acueducto. Pero el post lo dejo para otro día, lo llamaré “una de romanos o algo de eso” o quizá llame a “Clun” para que nos eche una mano.

Dejamos a Gaspar de la Vega planificando torres y nos trasladamos a 1717. Felipe V, inspirado seguramente por su abuelo Luis XIV, decide traer un poco de la magia francesa a lo que hoy conocemos como el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso. El palacio es bonito, pero los jardines, los jardines son fascinantes. Tienen poco que envidiar a los jardines de los conocidos castillos del Loira (os lo prometemos que los recorrimos casi todos).

Este Palacio y estos jardines son el proyecto personal de Felipe V, el lugar donde quiere retirarse. Una obra rápida (tardamos mucho más hoy en día en hacer una reforma de un baño si te descuidas). En 1720 compra la propiedad a los Jerónimos, encarga las obras del palacio a Teodoro Ardemans y las de los jardines a René Carlier y en 1723 hacen la mudanza y se trasladan allí. Es verdad, que las obras de los jardines siguen y van variando con el tiempo. Incluyendo reformas bastante actuales. Sin embargo el maravilloso sistema hidraúlico se conserva y sigue funcionando. Los jardines son un paisaje simétrico y caótico de fuentes, árboles, estatuas e historias mitológicas. Un paseo de no menos de 3 horas te llevará entre las 26 fuentes donde juegan a esconderse las princesas y princesos pequeños, bosques de árboles de más de 30 metros donde se esconden los princesos y princesas enamorados y hasta un estanque llamado “El mar” con el puente de “Los suspiros” que poco tiene que ver con el de Venecia salvo por que te dan ganas de hacer muchas fotos.

Y de aquí, ya con ropajes de época en la imaginación, saltamos al tercer lugar de juego. El Palacio Real de Riofrio. En 1724, Felipe V compró este terreno de más de 600 hectareas de bosque de gran biodiversidad.

Isabel de Farnesio, (un personaje con notas biográficas curiosas) cuando se queda viuda de Felipe V decide construir su propio señorío pensando en su hijo el Infante Don Luis. Sin embargo, ya se sabe que la historia es caprichosa y ha sido un palacio sin apenas huéspedes durante más de 100 años. Sólo ha sido habitado en dos ocasiones: por el rey consorte Francisco de Asís, cuando lo decoró a mitad del siglo XIX y por el rey Alfonso XII, para pasar el luto por la muerte de su primera mujer, la reina María de las Mercedes en 1878.

Actualmente en su interior, además de las recreaciones del palacio, se visita el Museo de la Caza que no deja indiferente. Una colección de dioramas que compite por su detalle con los que hay en museos de Ciencias Naturales de Londres y París y que a la vez invita a la reflexión sobre la extinción de las especies.

A pesar de que estas especies disecadas parecen hablarnos es en sus alrededores donde si viven unos huéspedes muy especiales, en concreto, 102 especies de animales catalogadas. Y muchas de ellas, (te lo garantizamos) te las encontrarás dando un paseo mientras eliges que personaje de la corte quieres ser. ¿Reina, rey, bufón, cocinera, dama de honor, clérigo?

Desde buitre leonado, buitre negro, más de 50 especies de aves, conejos, zorros… hasta ciervos y gamos que campan a sus anchas y cerca de ti si no les molestas.

Y ya. Fin del juego. Puedes quitarte la corona de princesa o princeso o seguir jugando. Tú decides.

FELIZ VIAJE AL PAÍS DE LOS CUENTOS.

Ficha de viaje: PALACIOS Y JARDINES EN SEGOVIA

Aprender la historia de España, desde Isabel la Católica hasta los líos de la corte en 1878.

Disfrutar de los jardines y bosques de la Granja y Riofrío. 

Ver cómo era la vida en los palacios.

"El Rey y yo"
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Isabel de Farnesio
Reina de España