SUIZA GREENERY: 15-0343

SUIZA GREENERY: 15-0343

Toca post, y escribirlo en la semana en la que celebramos el día de la mujer solo puede significar que tengo que ver como encajarlo todo.

Sigo creyendo que educar y viajar van de la mano en una simbiosis mágica.  Creo firmemente en que educación y feminismo son inseparables.  Lo he metido todo junto en una coctelera lo he teñido de verde esperanza y ha sido inevitable, pensar en verde siempre me lleva al mismo lugar.

En 2017 Pantone dijo que el color del año sería el Greenery, con el código 15-0343. Este color (según Pantone) es el verde característico de Suiza.

El 19 de marzo de 1911 en Suiza y en algunos otros países europeos Alemania, Austria y Dinamarca) se realizó la primera conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

Y además hay una suiza muy cañera, llamada Patti Basler, que dice que en la paleta de la vida no sólo hay blanco y negro, sino también “cincuenta matices de verde”.

NO queda otra. Hoy nos vamos a Suiza, ¿y cómo? En coche. Bueno, así nos fuimos nosotros. En coche cruzando Francia.

¿En coche? Pues sí, viajar en coche con criaturitas es una solución estupenda cuando te da una pereza tremenda coger avión, intentar meter 200 trastos en una maleta que debes facturar y no te apetece nada tener que moverte en otro coche o en varios transportes en un país. Y ¿adónde puedes ir? Pues depende de los días que tengas, cerca o a Moscú… o Pekín (avisamos que no descartamos esta opción algún día).

¿A Suiza se tardará mucho, no? Bueno… pues haces noche al ir y al venir en Francia que es una maravilla para criaturitas y aprovechas a conocer la Auvernia, la Provenza y el sur de Francia. Y aviso, pensarás que por que no puedes quedarte más días por allí.

Si, si… pero Suiza es muy caro, seguramente pienses. Pues depende, depende de cómo viajes, si quieres un hotel en el centro de Berna puede que sea un precio no adaptado a todos los bolsillos, si no te importa quedarte en un pueblito de ensueño con una habitación entera pensada para que jueguen las criaturitas y vistas al verde greenery o dormir en un albergue en el Valle de Lauterbrunnen y despertarte viendo el Jungfrau con sus 4.158 metros de altura hay opciones con precios accesibles. Como siempre, tú eliges.

Vale, vale Cris, muy bien, pero ¿y comer? Pues comer en un restaurante en Ginebra al lado del Jet d’Eau está al nivel de estirparte un riñon para pagar como podríamos decir vulgarmente. Comer en un restaurante de un pueblito pequeño al borde del lago… con vistas a …. o bajarte del coche entrar a un super y hacer unos bocadillos y comerlos al lado de la central eléctrica de Barrage de Montsalvens y flipar es como irte de pinchos por el centro de Burgos.

A estas alturas las “clásicas” dudas te las he resuelto. Pero, claro, la pregunta del millón es ¿cuántos días y qué ver? Pues bien, en este viaje como en todos siempre hacemos lo mismo.

Primero, decidir cuántos días podemos irnos. Segundo, establecer un presupuesto. Tercero, abrir google, google maps, booking y un excel. Cuarto, empieza la fiesta. Mira, lee, busca, calcula, quita y pon, decide, cambia de idea, coge un hotel y luego otro, recuerda lo que te sobró y te faltó de la vez anterior y monta un recorrido. Quinto, cuando lo tengas, borras dos o tres veces y vuelves a empezar si eres de planificar o sales por la puerta de casa con un ya veremos donde dormimos si eres de improvisar. Al gusto.

Pero bueno, esta vez y como novedad, aquí va nuestro recorrido:

Día 1: San Juan de Luz (su costa y los croissants), Saint Emilion (un pueblo de ensueño) y dormir a las afueras en Brive la Gaillarde.

Día 2: Clermont Ferrand (la catedral), Perougues (la magia) y por fin Ginebra (la funcionalidad).

Día 3: Ginebra (modernidad y paz)

Día 4: Lago Leman (azul infinito), Lausana (una ciudad medieval protegida por los Alpes Saboyanos), Gruyere (el pueblo donde nacen los cuentos) y llegar a Wasen (esencia real de un pueblo suizo).

Día 5: Berna, capital de Suiza, (casco histórico de ensueño declarado patrimonio de la humanidad rodeado por el río Aare) y Emmental (queso entre montañas que nos recuerdan a la entrañable Heidi).

Día 6: Lucerna (madera, piedra, agua, luz, paseos infinitos)

Día 7: Cataratas del Rin, el mayor salto de agua en la Europa central (la potencia, la emoción, el agua que moja), Stein an Rein (de alemán a francés y viceversa, calles empedradas y tradición).

Día 8: Valle de Lauterbrunnen, significa “solo fuentes”, dicen que el nombre lo dice todo, yo digo que se queda corto. (72 cataratas, macizos montañosos con los grandes cuatro miles Jungfrau, Eiger y el Mönch, el Gran Glaciar Aletsch, que con su longitud de casi 24 km y un área de 118 km² es el de mayor tamaño y más largo de los Alpes y de Europa, la catarata de Staubbachfall con 300 metros de caída como telón de fondo de unos columpios y las impresionantes y las transformadoras cataratas Trümmelbachfälle con 20.000 litros de agua que caen cada segundo por los diez saltos de agua glaciares con una altura total de unos 200 metros.)

Sí, me propuse usar los adjetivos más concretos de cada lugar pero el Valle de Lauterbrunnen es grandioso en todos los sentidos.

Día 9: Volvimos pasando por Carcassone, pero eso lo dejo para otro post.

¿Y por qué te he dejado el recorrido? Porque no hay un solo lugar que no se convirtiera en un imprescindible en este viaje. Todos y cada uno de los lugares son de los de ir y volver, e incluso pensar en quedarte una temporada.

Suiza nos enamoró por sus paisajes, por ese verde inigualable, por las cascadas, el agua, las montañas, las ciudades, los pueblos, cada rincón absoluta y maravillosamente cuidado como si fuera una escena puesta para fotografiar. Nos sorprendió el cambio de idioma en Zurich como si una línea imaginaria lo definiera. Nos ilusionamos viendo una escuela a 2.500 metros de altura basada en la pedagogía activa y centrada en poner en valor a toda la comunidad educativa. Nos empapamos de su cultura basada en la sostenibilidad. Aprendimos de su manera de entender la ciudad y el urbanismo que reinaba en las ciudades y a la vez la enorme vida en los pueblos que lejos de estar vacíos están llenos.

Suiza no es solo verde greenery, es verde esperanza, es un país para disfrutar y del que aprender, no todo, por supuesto, pero si muchas cosas, y de eso se trata, ¿no?

Un viaje de 3.726 kilómetros de los que no borraríamos ni uno solo.

FELIZ VIAJE, TEÑIDLO DE VERDE ESPERANZA

Ficha de viaje: SUIZA

https://www.myswitzerland.com/es-es/

Y como no puede ser de otra manera para nosotros, la guía lonely planet de Suiza.

Nuestro viaje tuvo 3.726 kilómetros, no puedes perderte ni uno solo. Suiza es cada rincón, ciudad o pueblo. Y cuánto más perdido mejor.

La naturaleza como recurso de vida, agricultura y ganadería pero también industria, servicio y comercio.

Trabajar sobre la importancia de cuidar el entorno natural y mitigar el cambio climático.

Entender que las ciudades y pueblos son parte de la vida de las personas.

Descubrir accidentes geográficos clave en Europa: los Alpes y las cataratas del Rin.

El valor del tiempo, Suiza es el país de los relojes.

Y por supuesto, comer queso y chocolate.

"El profesor la miró, mudo de estupefacción. -Esto es realmente algo maravilloso -dijo al fin-. Ha aprendido a leer de la noche a la mañana, y esto con una corrección que raras veces se encuentra en los principiantes. -Muchas cosas extraordinarias pasan en la vida -repuso la señora Sesemann sonriendo satisfecha-. Hay también con frecuencia felices coincidencias, el encuentro de dos hechos, como, por ejemplo, un nuevo afán en el discípulo y un nuevo método por parte del maestro."
3conlasmaletasacuestas-JOHANNA SPYRI
Johanna Spyri
Escritora de Heidi, fragmento.