MI VIAJE EN TIEMPOS DE PANDEMIA: 89 ESCALONES

MI VIAJE EN TIEMPOS DE PANDEMIA: 89 ESCALONES

Dicen que son malos tiempos para los blogs de viajes. La pandemía y todo eso. Menos mal que a nuestro blog nunca le gustó mucho hacer maletas y prefiere quedarse a ver que le contamos al volver.

Ayer, por increíble que parezca, me fui de viaje. Fui sola porque en el “visado” prohíbe ir más de una persona. El tema del equipaje también fue fácil, las llaves, documentación, móvil para las fotos que hice y una bolsa con unas cuantas cosas inútiles.

Salí a las 9:30 por la puerta. Cuando cerré la puerta me agobié un poco, ese viaje tenía que ser brutal, porque no creo que se vaya a repetir en muchos días. Después de ver la calle por la ventana durante 5 días que me invitaran a este viaje fue un subidón.

El aviso nos llegó estando en la cocina. Me debatí entre el egoísmo de ser yo o que fuera el capitán. Lo echamos a suertes y gané.

Al principio no fui consciente de que lo iba a suponer este viaje. Pero poco a poco me mentalicé. Lo tenía que explotar al máximo. 

Dada la situación decidí bajar por la escalera, sin tocar barandillas ni elementos comunes con las manos.

Fui despacio, aprovechando a respirar en cada escalón que bajaba. Vivimos en un quinto, me sentí afortunada.

En el tercero me fijé en unas plantas que tiene puestas la vecina rodeando su puerta. En 10 años nunca me había fijado. Pensé en ese momento que me parecían tan bonitas como las que ponen en los patios andaluces. Y decidí sacar una foto. La primera de este viaje.

Mientras continuaba pensé en la cantidad de veces que viajando saco fotos de una puerta, un balcón, unas plantas. Y así, disfrutando de los 27 escalones que me quedaban hasta el portal me descubrí sonriendo en el último.

Por si acaso había llegado algo importante al buzón lo abrí. Y al hacerlo me fijé en mi llavero, tiene una llave especial que nos cambiamos el capitán y yo hace muchos años, esas cosas de enamorados jóvenes. Hice una nota mental, cambiar otra llave de enamorados maduros. También vi la medallita de la fecha que nació el pirata. Todo allí colgado de la llave del buzón. Y pensé, cuantas veces al día uso estas llaves y no me fijo. Me hice otras dos o tres notas mentales.

Con cuidado retiré las llaves del buzón, cogí las cartas, las guardé, saqué el gel limpiador del bolsillo, me froté las manos y continúe.

Me paré un segundo a ver la calle por el cristal del portal y con el codo empujé la puerta. Ese aire me recordó a la cantidad de miradores a los que me he asomado en los viajes. Un golpe fresco que te golpea la barbilla y te hace levantar un poco la vista.

Y lo ví, vi el pequeño parque de enfrente de mi casa, el río al fondo, los edificios de los años 60, vi un avión en el cielo, los árboles, una señora nerviosa con un perro y un descerebrado corriendo.

Vi lo que se ve en los viajes, las cosas, las casas, las gentes.

A estas alturas ya estaba flipando con lo que me esperaba. Si no había puesto un pie aún fuera del techo del portal y ya estaba gozando.

Tenía por delante de mí 21 pasos muy complicados. Lo tuve, claro, desperté a todos mis sentidos y les dije espabilad que esto no se va a repetir.

Cuando arranqué a caminar lo hice muy despacito, o esa sensación tengo yo, como cuando entré en el Valle de los Templos en Sicilia. La frutería llena de frutas y verduras me trajo a la memoria los mercados de Marruecos. El estanco me enfadó mucho, como cuando vi los graffiti en Lisboa. La farmacia al fondo me dio tranquilidad, como cuando bajamos del Etna y pudimos respirar sin olor a azufre.

Y allí estaba, mi destino final, el contenedor de la basura. Con cuidado pisé la barra, se levantó la tapa, extremé la precaución de no tocar nada. Y lancé la bolsa de cosas inútiles.

Hice otra nota mental. Tengo que aligerar mi maleta de vida, creo que muchas veces la cargo demasiado.

Al girarme me di cuenta que me quedaban 21 pasos y 89 escalones. ¿Rápido o lento? Elegí rápido, 3, 2, 1, me dije y levantando la mano al pasar por delante de la frutería y saludarnos con una sonrisa cómplice escaparate de por medio me imaginé recorriendo los últimos metros de la única carrera que he corrido en mi vida cuando Cibeles me miraba.

A las 9:37 entraba de nuevo en casa. Agotada.

FELIZ VIAJE

Ficha de viaje: COVID-19

Fuentes oficiales del Ministerio de Sanidad.

Busca en cada oportunidad la mirada del viajero.

Disfruta de cada paso.

Aprender sobre medidas preventivas de contagio del COVID-19 pero también de cualquier otra enfermedad.

Enseñar a tus criaturitas como lavarse las manos de manera correcta.

Disfrutar del camino y no solo del destino.

Imaginar soluciones creativas a situaciones complicadas.

Desarrollar el pensamiento crítico.

Mejorar nuestra gestión emocional.

Y por supuesto, beber un buen vaso de agua al regresar y sentir como pasa por tu garganta. Es vida. 

“¡Hemos ganado 1000 puntos! ¡Un carro blindado, es para morirse de risa!”
3conlasmaletasacuestas-lavidaesbella
Guido Orefice
La vida es bella