EL PUEBLO DE LOS FAROS: UNA PÁGINA

EL PUEBLO DE LOS FAROS: UNA PÁGINA

Hubo una época de mi vida que quería ser farera. Sí, farera de faros, de los de los barcos y los acantilados y las tormentas y todas esas cosas que te vienen a la cabeza. Faros románticos con puestas de sol y faros perdidos de esos que dices no me quedo ahí ni media hora.

Si había un faro cerca yo tenía que ir a verlo. No lo decía en broma lo de ser farera. Miré las oposiciones y todo y consulte con el ministerio y di bastante el coñazo al capitán. No creas que era pequeña y era de esas cosas de “niñas y niños”, no, no. Era mayor, casi, casi era madre y todo.

Pero la tecnología estaba ahí y ser farera es un oficio a extinguir. Así que me he conformado con seguir visitando faros cada vez que puedo.

Tú ahora piensas que voy a pasarte ya a explicar cuál es el pueblo de los faros que estará en una costa bellísima y estás a punto de meter el cepillo de dientes en la mochila para salir pitando.

Si me conoces, y me lees, ya sabes que el título suele tener gato encerrado. Y si me lees a menudo ya sabes que yo de bloguera de viajes tengo poco. Lo mío es disfrutar los viajes y luego contarte si he aprendido algo en el camino y cómo compartirlo con tus criaturitas. Vamos, lo de siempre, aprender viajando.

Yo me repito y me repito a ver si cala por fin que hay una manera maravillosa y única de educar, aprender y acompañar a nuestras criaturitas que es viajar. Y no hace falta viajar lejos, ya te lo sabes, #cercaolejossiempreesbien.

Pues bien, tras mis arduas investigaciones en faros que alcanzan la visita de todos los que puedo, mi experiencia en busca de la oposición a farera y buscar en mi querida RAE una definición que me permita hilar el texto, te diré que un faro es también “aquello que da luz en un asunto, lo que sirve de guía a la inteligencia o a la conducta”.

¿Y a que no sabéis que es para nosotros siempre una luz? Los LIBROS. Así, sin rodeos.

Ahora ya sabéis cuál es el pueblo de los faros. ¿Aún no? Pues déjame que te dé más pistas.

Es un pueblo de menos de 200 habitantes donde 9 librerías se han hecho hueco. Más librerías que en muchas calles de Madrid y eso que allí en un solo edificio pueden vivir 300 personas.

Un pueblo situado en una “costa” llena de campos, no hay mar pero si le echas imaginación se mueven los trigales que es una pasada verlos. Un pueblo con castillo que hoy en día es el cementerio. Un pueblo con 6 museos. Desde museo de campanas a museo de cuentos, pasando por el museo etnográfico de Joaquín Díaz, viviendo las letras en el centro Miguel Delibes, poniendo sonido con el museo de música de Luis Delgado y hasta con espacio para el arte contemporáneo en el Di-Lab.

En efecto, te hablo de Urueña. ¿A qué lo habías adivinado?

Un pequeño pueblo de Valladolid para recorrer sin prisa que dice @viajardespeina. (Ella si que sabe de contarte cómo hacer visitas y no perderte nada. Ve corriendo a su blog si quieres organizar tu escapada). 

¿Pero, y los faros Cris? ¡Pero bueno! ¿Tan mal se me dan las metáforas? Venga que lo explico, yo que estaba tan contenta. 😉

Cada librería es un faro, porque recuerda, faro es también “aquello que da luz en un asunto, lo que sirve de guía a la inteligencia o a la conducta” y cada librería está llenita de libros maravillosos. Algunos recién salidos del horno y otros que se atrincheran y permanecen. Libros para todos, para criaturitas, para no tan criaturitas, de novela, poesía, fotografía, cine…

Y no solo libros que también hay un Taller de encuadernación artesanal que es una gloria entrar y ver cómo “reparan” los libros, con que cariño ponen cola a cada lomo y aprisionan las hojas bajo pesas.

¡Vale Cris!, que muy bien lo de los faros y las librerías y todo eso. Pero confiesa ¿de dónde has sacado este título del post?

Vale, lo cuento, ya que me preguntáis (ilusa que soy en mis ensoñaciones). La librería que había visto en Instagram y llevaba apuntada para buscar decía que tenía libros de viajes. Crucé la puerta y allí estaba un libro bien colocadito en su pila correspondiente: “Breve atlas de los faros del fin del mundo”.

Allí estaba, le vi nada más entrar. Nos miramos. Le cogí, le dejé. Me puso mala “portada” por dejarle de nuevo. Lo comenté con la dueña, de pasada, sin intención y ella me habló tan bonito del libro, de la editorial, de la banda sonora que le ponía al libro que no había opción posible. Había encontrado mi faro favorito en Urueña, Librería Primera Página y, claro, me llevé el libro. El libro ya sabía que me lo iba a llevar. Y otra vez me han dado ganas de ser farera.

Volviendo hacia el coche decidí el post. Me puse a escarbar para buscar más información. La sorpresa era aún mejor de lo que esperaba. La librería tiene una luz muy potente. Dice la prensa que guarda la esencia del “periódico más pequeño del mundo”, El Cisco de Urueña. Y el twitter del capitán dice que nuestra maestra de historia favorita en las ondas, Nieves Concostrina, se deja caer por allí de vez en cuando.

Y ahora me arrepiento de no haber hablado más con la farera de esta librería y tengo la necesidad de volver pronto y sé que luego no me atreveré a decir nada y solo esperaré encontrar otro libro que me haga de faro.

En resumen, que os súper-recomiendo esta visita. Y ya sabéis, que lo dice la tele 😬, si tu lees, nuestras criaturitas leen. Nuestro pirata también encontró su libro, “Plantas y animales terribles, historias de los seres más peligrosos, horribles y venenosos del mundo”. Que yo ya estoy temiendo que me pregunte que oposiciones hay que prepararse para ser “terrible”.

FELIZ BÚSQUEDA DE FARO.

Ficha de viaje: URUEÑA

Para saber todo lo que hay en Urueña, la web del Ayuntamiento de Urueña.

Para no perderte nada de la librería de la que te he hablado, Librería Primera Página

Y nuestro consejo, entra en cada librería, no sabes en cuál está tu faro. 

"Los libros son faros erigidos en el gran mar del tiempo."
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Edwin Percy Whipple
Ensayista y crítico estadounidense.