COORDENADAS GPS

COORDENADAS GPS

Mi blog nació de un pálpito. Lo he contado muchas veces. Supongo que por eso tiene vida propia. Durante estos meses en los que ya ha cumplido algo más de un año, que anda y se sustenta solo, ha ido evolucionando, ha sido mi compañero de viaje y mi terapeuta personal porque escribir siempre me da alas para volar. Y volar no es otra cosa para mí que continuar en el viaje más importante de mi vida, mi vida.

Su objetivo siempre es el mismo. Contar que viajar y educar son una simbiosis mágica, que viajar educando y educándose van de la mano, que #cercaolejostodoesbien. Solo que mi blog lo hace como le da la gana. Es un “hijo” muy autónomo.

En este tiempo he “conocido” a tantas personas inspiradoras, maestras, mentoras que a veces siento que mi maleta solo se puede cargar de agradecimiento. Un agradecimiento tal que a veces me colapsa, me siento en deuda con todas esas personas. Personas en las redes que comparten sus mapas de conocimiento, personas que te facilitan un curso y te regalan una maleta llena de experimentos, familias viajeras que te muestran sus lugares secretos y personas que se sientan al otro lado de un café y te cuentan cuál es su viaje de vida y te contagian.

El blog siempre supo que sería un espacio de huida para mí, yo no lo sabía, se ve que es más listo que yo. Nunca he planificado que escribir, o cómo hacerlo, nunca he pensado que estrategia seguir y, como siempre le digo a una de esas personas inspiradoras, yo no tengo alma de influencer.

Simplemente, lo he dejado fluir. He disfrutado tanto con cada palabra de los post que al cerrar los archivos me sentía bailar por dentro. Y a veces me preocupaba, ¿para qué haces esto? Igual no te lee nadie. Y mi pequeña voz interior me decía, ¿y lo bien que te lo has pasado? Así que hoy escuchando a Luis Muiño en Entiende tu mente, (súper recomendable por cierto) cuando ha dicho “sé tú mismo que los demás puestos ya están ocupados” no he podido evitar sonreír y pensar que mi blog seguro que ya había oído ese podcast.

Pues bien, como ya os dije el otro día los capítulos de visitando a las vecinas los doy por cerrados. Unos capítulos donde volver a viajar en tiempos de pandemia fue y es complicado pero que conseguimos hacerlo aunque con una espinita clavada. Un dolorcillo pequeño que comparto con otras familias viajeras.  Verdad ¿Sonia? de Viajar despeina (por cierto seguidles, es una familia blogguer maravillosa, de verdad de la buena, de las de llevarte sus post marcados como favoritos).

Y es que para los que amamos viajar, no solo por coleccionar fotos de lugares sino porque es un elemento de transformación interior, es una pasión que gana por goleada a cualquier otra actividad.

Dice la neurociencia que cada vez que aprendemos nuestro cerebro se transforma. Los aprendizajes de un viaje son tan brutales que la transformación personal es alucinante.

Es una certeza. Ahora bien, ¡cuidado!, que no todo el que viaja aprende. Para aprender, dice Héctor Ruiz (otra súper recomendación), hay que “pensar” sobre lo que se está aprendiendo. Y esa capacidad no todo el mundo la tiene entrenada. Pensar a veces duele. Os lo garantizo yo que me paso el día pensando. A veces lo veo como una cualidad y otras veces me carga como una maleta de 25 kilos con una rueda rota.

¿A dónde quiero llegar con todo esto? Pues ni idea, y me da la risa, porque así escribo yo, todo seguido, “como un pasodoble” que diría mi madre.

Bueno sí lo sé. Me gustaría invitarte a la reflexión, a pensar cuáles son tus coordenadas GPS, esas que te guían.

Esas que, seguramente, gracias o a pesar de esta pandemia te has planteado.

Cuál es ese lugar que elegirías para PARAR. ¿Tú casa? ¿La casa de un ser querido? ¿Una ciudad remota? ¿Un lugar al que siempre has querido ir y has imaginado cientos de veces?

¿Te apetece coger el móvil o el ordenador y buscar tus coordenadas GPS favoritas? ¿Qué has sentido el ver ese mapa satélite¿ ¿O esa foto? ¿Y sí rebuscas un poco más? ¿Quizá te ha llegado un pensamiento fugaz, extraño, no esperado ante esta pregunta?

Mi loca cabeza me dijo: Cris tus coordenadas GPS son cambiantes. Y entonces entendí porque mi blog me había sugerido este título (ya os lo dije, es más listo que yo).

Mis coordenadas GPS más brutales son aquellas que me llevan a mí misma. Y en ese proceso ando ahora, de exploración interior, con más pérdidas que aciertos, sin un puñetero mapa pero, por suerte, con bastantes guías.

Y por eso he decidido empezar esta serie nueva, a ver si entre coordenada y coordenada me oriento.

¿Cuál es el próximo destino del blog? (Os prometo que es un lugar, porque de eso va este blog, de viajar, ¿no?)

42°44’03.1″N 3°24’48.2″W

Lo que hay aquí te lo cuento en el próximo post, en la sección de NUESTROS DESTINOS.

FELIZ BÚSQUEDA

P.D: Si la curiosidad te ha podido y has puesto las coordenadas en google, GRACIAS. Significa que me has leído hasta el final y que has “pensado”, FELIZ TRANSFORMACIÓN.

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