APRENDER EN TIEMPOS DE PANDEMIA: LA VUELTA AL COLE…EN CASA

APRENDER EN TIEMPOS DE PANDEMIA: LA VUELTA AL COLE…EN CASA

Cuando grabé el podcast con Mónica de Madresfera sobre la #calleencasa bromeamos diciendo que quizá el siguiente sería como habíamos hecho el #coleencasa. Hace unos días Mónica volvió a postear el tweet del podcast (GRACIAS) y volvimos a cruzarnos comentario similar, “igual hay que hablar de la vuelta al cole”.

Lo cierto, es que he tenido muchas dudas al escribir este post, si justificarlo con algo que tenga que ver con los viajes, si lo escribía por mí o por contribuir, si estaba siendo sincera o políticamente correcta, si la liaría parda (otra vez) por hablar de conciliación. Al final me he dejado llevar por el “me la suda” de Patricia Ramírez y he decidido hacerlo, porque me la sudan las consecuencias si con estas líneas remuevo y sumo al cambio.

Como ya he contado muchas veces el 13 de marzo de 2020 el #elcoleencasa era para nosotros una realidad.

Y no, no ha sido lo más duro del confinamiento. Pero es que hicimos trampa, llevábamos mucho tiempo trabajando la educación desde muchos frentes, así que en cierto modo solo tuvimos que darle al botón del ON y encender todo lo que sabíamos.

Antes de que me llegue un aluvión de preguntas me anticipo. (Seguro que no me llega ninguna, pero la ilusión de influencer no se pierde nunca, ja ja ja. Humor siempre.)

¿Es esto lo que tienen que hacer todas las familias? No, se supone que para eso está el sistema educativo.

¿Y si no te gusta el sistema educativo? Hay escuelas de educación alternativa.

¿Y si no puedes ir-pagar-vivir cerca-(pon lo que quieras) de una escuela así? Pues no te queda más remedio, como a nosotros, de entrar en el sistema.

¿Entrar es igual que asumirlo? Pues no, puedes respetar y cuestionar a la vez.

¿Es sencillo? No, es terriblemente complicado y desgasta.

¿Entonces? Entonces nosotros lo hemos elegido así. Es decir, nuestro pirata va a un cole de un barrio como los de cientos de barrios y nosotros procuramos apoyar a la comunidad educativa para hacer un cambio de mirada.

¿Y qué tal os va? Pues entre regular y mal. Pero esa es otra historia.

Pues bien, retomando, hacer el #coleencasa fue hasta “fácil”.

Para empezar pactamos los horarios con el pirata, sí, sí, como lo oyes pactar, acordar, comprometerse, responsabilizarse, decidir. Elige sinónimo. En definitiva, PERTENECER.

Y para continuar, el capitán y yo, con nocturnidad y bastante sueño, tuvimos que coger los libros, mirar el currículo, estudiarlo, pensar cómo distribuir los tiempos, agradecer a google su buscador y poner en altares a las maravillosas personas que ceden contenidos en la red, dar mucha guerra a maestras y maestros, leer sobre educación, neurociencia, didáctica, homeschooling, worldschooling, tener impresora (fundamental), usar por fin muchos materiales “útiles” guardados (rollos de papel, papeles, papelitos, piedras, hojas, restos de esto y aquello, vamos “mierdas” que diría mi madre con mucho cariño) y para finalizar una dosis grande de re-estructuración mental diaria, porque lo que valía un día al siguiente no.

Con eso de base, ¿cómo funcionaba nuestro #coleencasa para primero de primaria?

Cada mañana empezábamos el “Buenos días cuento”, un rato de lectura con un libro ELEGIDO por el pirata. Para leer, hay que querer leer. (Esto me ha costado a mi entenderlo varios meses y varios kilos de lágrimas porque el “mío aún no leía”)

Después del rato de lectura, la FICHA, (que sí, que las fichas también valen, no demonicemos herramientas). ¿Qué has leído? ¿Quién te gustaría que leyera este cuento? ¿Por qué? ¿Qué frase ha sido tu favorita? Eso de dime quienes son los personajes y demás pues para otro momento… o mejor no… que para hacer comprensión lectora hay cientos de opciones mejores.

¿Y por qué? ¿A quién no le gusta leer y sentir que su opinión sobre lo leído tiene un valor? Que la puede transmitir, contar, y sin “querer-queriendo” explicar que personaje dijo qué y cómo. Cambiemos las preguntas si queremos encontrar nuevas respuestas.

Entenderéis que esta parte era fundamental para el #coleencasa. Empezar la mañana conectando emoción y responsabilidad era fundamental.

¿Y después? Pues pasábamos a mates, ciencias, sociales… Solo que se llamaban “Entre números”, “Descubrimos nuestro mundo”, “Somos escritores”, “English moments”, “Tiempo de música”, “Con tus manos”, “Reto semanal”, “Gymkana”.

¿Y esto del nombre es importante? No lo sé. Solo pensamos que en el momento de pandemia en el que estábamos motivar y alentar debían ser nuestras asignaturas como padres. Y yo desde luego, prefiero entrar a un bar que se llame, “Tú momento” o “Siéntate y disfruta” que “Espacio donde sirven bebidas” por mucho más descriptivo que sea.

¿Y cómo lo hacíamos? Pues viendo los contenidos, sintetizando lo que “tenía” que aprender (y lo entrecomillo porque esto podría dar para horas y horas de conversación) y pasando siempre de lo manipulativo, visual, significativo para el pirata, cercano a su entorno a lo conceptual y de ahí a la ficha, libro, “papel que rellenar para entregar”.

Y ¿cómo hacíais todo esto? Pues, con tiempo, quitando horas de sueño y con mucho agradecimiento a las personas que ponen sus conocimientos en la red, de verdad, no me canso de repetirlo. No hemos inventado nada, solo hemos cogido piezas de muchos sitios y montado nuestro propio puzzle.

Y ¿cómo os organizabais como familia? Los dos pudimos teletrabajar. Y aquí hago un paréntesis, el capitán tiene la enorme suerte de que en su trabajo la palabra conciliación existe y tiene valor. Yo teletrabajaba por las circunstancias sanitarias. Punto-fin. Y es que no solo hay que “dejar” teletrabajar sino que hay que entender la conciliación familiar como un nuevo espectro de modelo de trabajo. (Esto daría para otro post, ¿cómo lo podría titular? Mi viaje al reino de las sombras… en fin, dramas de una madre feminista, je je je, mejor con humor)

Con toda esta coctelera, yo me pregunto, ¿todas las familias tienen-disponen-deben montar este circo para hacer que sus criaturitas hagan el #coleencasa? Pues no, porque, volvamos al inicio, hay un sistema educativo.

Pero, la pregunta del millón, ¿y si quieren-pueden-sienten que deben? ¿sería licito que en esta situación (o en cualquier otra) se regulara el #coleencasa si se cumplen unas condiciones de conocimiento-preparación-disponibilidad de las familias? Mi sentido común dice que sí, mi sentido jurídico no tiene ni idea.

Más difícil todavía, la pregunta del trillón para mi es, si existe un sistema educativo y resulta que en esta situación son muchas, muchísimas las familias que han constatado que falla (nos incluimos, y remarcamos, falla el sistema no fallan personas concretas en sitios concretos que hacen verdaderas catedrales de la educación con rollos de papel y mucho pegamento emocional)

¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos ser palanca de cambio? ¿Hay realmente espacio para la suma o se ve como un ataque? ¿Cuáles son las barreras? ¿Estamos las familias preparadas para impulsar ese cambio? ¿Qué nos da miedo?

Y sobretodo, ¿qué hacemos con la “vuelta al cole”? Nosotros por si acaso ya nos hemos leído el currículo de segundo de primaria y no hemos quitado el cartel de “homeschooling” que hizo el pirata el primer día. No digo que esto sea una declaración de intenciones, pero sí que estamos preparados y nos hemos pre-ocupado en estos meses de estar listos.

El COVID-19 ya avisó de que venía para quedarse un tiempo, por favor quien no ha subido el volumen y no se ha enterado que lo haga, y sí, me refiero a todos los representantes públicos y privados con capacidad de acción y que deben de estar de viaje por las Bahamas y ni siquiera publican un post recomendando algo útil.

Los que se están mojando, que los hay, GRACIAS.

Anda que no ha dado de sí este viaje que traigo más preguntas que respuestas.

Permitidme una ronda final, ¿es posible un sistema educativo en situación de COVID o sin él, online o no, basado en un nuevo cambio de mirada a la educación y apoyado en evidencia científica que cumpla con los requisitos del currículo establecido? La respuesta es rotunda y no tengo ni la más mínima duda, SI.

¿Y que hace falta? Ganas y trabajo, trabajo, trabajo y mucho trabajo. Pero cuidado, no solo de maestras y maestros sino de toda la comunidad educativa, y en esa parte las familias tenemos mucho que decir y aún más que trabajar.

Feliz viaje de “vuelta al cole”…¿en casa? 

"Después de años formándome en diferentes pedagogías y enfoques entendí que los cimientos del desarrollo integral de los niños y niñas era el profundo respeto a su individualidad y el acompañamiento emocional."
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Arantxa Arroyo Balbás
Educadora. Especialista en Disciplina Positiva.