APRENDER A RUTEAR

APRENDER A RUTEAR

Que una amiga tuya, a la que además admiras, que es una de las mentoras en tu vida, experta en EDUCACIÓN (con mayúscula y brillante) y sobretodo una maravillosa persona, te proponga escribir sobre un tema en el blog es como montarte en una de esas atracciones que te sueltan al vacío, subes “cagada” y bajas “blanca”.

Mi querida Arantxa Arroyo y su bonita familia compartieron paseo con nosotros en las lindes de Paleolítico Vivo (súper-recomendable la visita, una pincelada en este post).

En total, éramos 4 adultos y tres peques, mi pirata de 7 años y sus dos mellizos de 15 meses. Y entre bisontes, przewalski y bichos varios nos dio por hablar de motricidad gruesa y de parques infantiles. Y claro, los que me leéis ya lo sabéis, mi parque infantil favorito del mundo mundial sin parangón es… la NATURALEZA. Y la NATURALEZA (salvo confinamiento perimetral en estos tiempos) no está cerrada. Es más, la naturaleza de las orillas de los ríos que cruzan ciudades, espacios urbanos naturales…NO ESTÁ CERRADA.

Y entonces me dijo: Cris, pues haz un post de “rutas con bebés”. Tachan… y yo muy feliz, dije: Pues sí, mola, rutas para peques que empiezan a andar, que sean cortas, o circulares, y seguras… y… mi cabeza se puso como una batidora.

Peeeero, (temido PERO) resulta que me pongo hoy a escribir y pienso ¿y qué rutas cojo? Mi idea era poner “5 rutas perfectas para ir con tus criaturas cuando comienzan a andar” (muy de copywriting).

Pues ni 5, ni 3, ni 45… ni puñetera idea de cuál coger. Y no será porque no hayamos hecho rutas… Es que todas me parecen bien. Y podrás pensar, ya pero, habrá unas más bonitas que otras, ¿no? Bueno… ¿para quién? te pregunto yo. ¿Para quién estamos pensando la ruta? Para “tus criaturitas que comienzan a andar” o para ti. Si es para ti pues una ruta preciosa y que no puedes perderte en tu vida es el Valle de los Anapurnas en Nepal. Es bestial. Te deja sin palabras.

Lo sé porque me lo han contado.

Yo no la he hecho nunca porque no estoy en forma física para hacerla y tampoco tengo equipación de alta montaña.

Te has quedado pensando que soy imbécil, ¿no?

Pues resulta que eso mismo es lo que tienes que pensar cuando decides que ruta hacer con tus criaturitas. ¿Están ya en esa forma física que les permite hacerla? ¿Tienen la equipación adecuada? Porque (y esta ha sido siempre nuestra clave) a nuestras criaturitas cuando empiezan a andar su necesidad para que la ruta les parezca “bonita” es que tengan autonomía, es decir, que puedan disfrutarla a su ritmo.

(Y de eso la que sabe, y mucho, es Arantxa, así que a su cuenta volandooooooo.)

Quizá un rato estén a gusto porteados. Quizá no te guste portear (nosotros nunca lo hicimos). Quizá luego quieran bajarse a andar y mandar el porteo o una silla todoterreno hipercómoda o de tus brazos a freír churros. A su ritmo, con su forma física, su equipación, su altura, su manera de descubrir. En ese momento empieza SU RUTA.

Tú veras un paisaje a lo lejos, probablemente ellas y ellos verán un palo a sus pies. Tu verás como un árbol tienen 300 años y te recorre un escalofrío la espalda, ellas y ellos querrán tocar la corteza y sentir el tacto.

Entonces, ¿cómo elegimos una ruta?

Conociendo a nuestras criaturitas, observando mucho y poniendo pocas expectativas en hacer los Anapurnas en la primera salida de casa, ni en la segunda… ni en la vigésimo primera.

Igual hace dos meses le encantaba a tu peque ir porteado e iba “contando” cada árbol del camino y pudiste subir al Mencilla (lugar precioso por cierto) solo que ahora ha descubierto la “escalada” y según llegaste al borde del Mencilla decidió bajarse y pasar un rato largo subiendo y bajando la ladera. Pues bien, tu ruta de hoy tiene 27 metros y dura 2 horas.

No cometas la locura de decir en alto que tu peque de solo 18 meses no se cansa nunca y que un día hicisteis 3 kilómetros por el borde de un río, porque seguramente la siguiente ruta de solo un kilómetro entre hayedos le parezca infinita y decida estar al borde del agotamiento y el rescate en solo 200 metros. La diferencia puede ser que en la primera el río tenía peces y vete a saber por qué decidió que quería saber dónde terminaba aquel cauce de agua. Recuerda “tú bonito” no es “su bonito”.

Y una última cosa, que haya llegado hasta el árbol singular más bonito de tu provincia no significa que a tu criaturita volver le parezca igual de atractivo. Piensa siempre que hay que ir y… volver. Cuentos, canciones, juegos, snacks… eso sí que no puedes olvidarlo. Sería como ir a los Anapurnas sin cazadora. Te mueres.  

Ahora bien, para no quedarme con la cosa de no darte alguna pista de por dónde puedes empezar y como tengo que barrer para casa, en mi provincia, en Burgos algunos espacios para que podáis “rutear” y hacer que vuestras criaturitas disfruten del parque infantil más maravilloso del mundo mundial son:

  1. Bordear los embalses de Uzquiza y Arlanzón
  2. Cruzar la Yecla (con cuidado)
  3. Hacer mini-tramos en la vía verde de Arlanzón
  4. Cruzar los túneles de Villaverde Peñahorada
  5. Rodear la cascada de Pedrosa de Tobalina
  6. Paseo bajo el puente de piedra de Puentedey
  7. Recorrer las Sendas en Salgüero de Juarros hasta los límites de Paleolítico Vivo.
  8. Paseo por la Presa de Alba
  9. Visitar a los ciervos (a veces solo un ciervo) en Quintanar de la Sierra
  10. Llegar a las lagunas de Cernégula

Y muchos más que me dejo, pero para eso siempre tenéis mi puerta abierta y no tenéis más que escribirnos. Encantados de tomar un café virtual con vosotros.

FELICES PRIMEROS PASOS

"Jugar para un niño es la posibilidad de recortar un trocito de mundo y manipularlo, solo o acompañado de amigos, sabiendo que donde no puede llegar lo puede inventar."
3conlasmaletasacuestas-TONUCCI
Francesco Tonucci
Pensador, psicopedagogo y dibujante italiano